El próximo martes 6 de octubre se celebrará el XLVI pregón del Rosario. En esta ocasión, la Junta de Gobierno ha designado a D. Andrés Jesús Morilla Castaño para recitar dicho pregón. De manera extraordinaria, el pregón se celebrará en el Archivo de Protocolo de los Notarios, en el antiguo Convento de Monte-Sión. La entrada al mismo se realizará a través del Compás por la calle Feria.
Extraemos este artículo del anuario de nuestra Hermandad, con la entrevista completa al pregonero:
El mes de octubre se escribe con mayúsculas en Monte-Sión y en el barrio de la Feria. Desde el primer fin de semana hasta el último, todos los días marcados por los cultos que celebramos en honor a nuestra bendita Madre, la Virgen del Rosario. Besamanos, traslados, septenario, Función Principal y por último, el amanecer más bonito del año, el del 1 de noviembre en la calle Feria.
En los albores del mes, uno de los actos más esperados es el Pregón del Rosario. En esta ocasión, en su edición LXVI, ha sido encargado a uno de los hermanos de toda la vida, un devoto que, en los días previos se encuentra dando los últimos retoques y ultimando las palabras que darán testimonio de su amor por la Virgen del Rosario.
Nuestro hermano Andrés Jesús Morilla Castaño se encuentra en la Casa de Hermandad cuando, semanas antes de su pregón, nos cuenta su historia y devoción por nuestros Sagrados Titulares. Conocemos mejor a un pregonero que vive vinculado desde su infancia a nuestra Hermandad, una vida llena de momentos y marcada por la devoción a la Virgen del Rosario.
P. ¿Cuál es su vinculación con la Hermandad de Monte-Sión?
R. En la calle Infante, nació mi bisabuela Zenaida. De ahí venía la devoción por la Hermanda de Monte-Sión. Desde siempre mi familia ha tenido una gran vinculación a la Virgen del Rosario, pese a que mi bisabuela y mi tía son más devotas del Señor de la Oración.
Esta familia materna por parte de mi abuela estaba muy vinculada a la Hermandad de la Macarena, llegando a ser mi bisabuelo Mayordomo. Cuando nació mi abuela, ella fue la que afianzó su amor incondicional por Monte-Sión y en especial por la Virgen del Rosario. Ha venido a verla todos los días hasta que Ella decidió llevársela más cerca. Actualmente somos la quinta generación tanto en el barrio como en la Hermandad.
Toda la vida he salido de nazareno hasta que pude hacerlo de costalero. Salí por primera vez de costalero en 1995 y me retiré en 2016.
P. ¿Qué es la Virgen del Rosario para ti?
R. La Virgen del Rosario para mí, si lo digo de manera “vulgar”, como siempre lo he explicado, es el amor de mi vida. Junto con mi abuela, creo que son los amores de mi vida. Yo no tengo devoción por la Virgen del Rosario, yo estoy enamorado.
P. ¿Cómo recibiste el nombramiento?
R. Sinceramente ha sido un anhelo que desde hace años he tenido. He sido pregonero en otras ocasiones, el último de renombre a nivel de Hermandades ha sido el del Rocío de la Macarena en 2011. He dado también pregones en asociaciones, peñas, tertulias, etc. Además, tengo numerosos temas compuestos para coros, grupos, etc.
Sin embargo, mi anhelo, aunque no lo había manifestado nunca, era ser pregonero de mi Virgen del Rosario. Yo creo que ser pregonero es una gracia que tiene que venir del Espíritu Santo y es el que ha decidido que ahora es el momento.
P. ¿Qué podemos esperar del pregón?
R. Yo tengo una idea muy clara del pregón desde primera hora. No podía faltar el barrio, mi vinculación con él y todo lo que el barrio ha vivido a través de Monte-Sión, que en la mayoría de los casos se desconoce.
P. Además tienes una vinculación de toda la vida con el barrio, con tu barrio.
R. De toda la vida. Mi familia es de la calle Infante. Mi madre se fue a vivir a la calle San Blas cuando nació mi hermano. Posteriormente nos fuimos a otro piso más grande, extramuros, en una barriada moderna, de la que también hablo en el pregón.
Yo con poca edad, con 13 años, por motivos de estudio y por mi cercanía con la Virgen, me vine a vivir con mi abuela a la calle Feria. Yo quería estar cerca de mi Hermandad y de mi Grupo Joven. Desde los 13 años vivía con mi abuela y mi tía. Mis padres definitivamente se vinieron al barrio.
Mi vinculación personal es que desde los 12 años venía todos los fines de semana y luego pasé ya a vivir en él.
P. Además de la vinculación temprana al barrio, también te une un gran vínculo al Grupo Joven de Monte-Sión.
R. Desde que era un niño, mi ilusión era salir de costalero. Comencé en la Cruz de Mayo de toda la vida, en la que se sacaba una miniatura de los pasos. Era tan pequeño que me daban una vara, un estandarte… Recuerdo que nos llevaban por la calle Feria, en casa Senra nos daban un bocadillo y otros años en la cafetería de Monte-Sión.
Cuando yo tenía 13 años se refundó el Grupo Joven, encabezado por José Manuel, conocido como “el óptico”. Ese grupo en concreto ha sido de los mejores que ha tenido Monte-Sión. Hacíamos campamentos, jornadas culturales, convivencias. Había una unión especial y a día de hoy seguimos manteniendo una estrecha amistad, casi de familia.
Junto a ese grupo fundé la petalá que le hicimos durante casi 20 años a la Virgen del Rosario. Con 18 años, haciendo la mili, tuve que formar un lío para poder ir, creo que dije que estaba enfermo para poder ir a preparar la petalá.
Nos íbamos a la calle Pedro Miguel. Ahí llegaban las docenas y docenas de claveles. Llegamos a tirar hasta 20 cajas de pétalos en la esquina de Vizcaíno. Para nosotros no existía el Miércoles Santo, pues estábamos preparándola para el día grande.
P. También se recuerdan las saetas que cantabas los Jueves Santo.
R. Mi madre siempre ha cantado saetas y cuando yo comencé a salir de costalero fue el paso a la posibilidad de cantar. En principio, solo le cantaba a la Virgen porque yo dependía de si el capataz, por aquel entonces Cristino, me daba entrada o salida. Si hacia salida podía cantarles a los dos y si hacia entrada pues solamente a la Virgen. En 1995 se estrenó petalá, me estrené de costalero y canté por primera vez la saeta a la Virgen.
Canté a la Virgen desde el suelo porque no había balcón desde donde podía cantar. En aquel entonces se cantaba una saeta desde el balcón de Fátima Ferreras. Al año siguiente le canté desde el balcón de en frente del Vizcaíno.
Cuando Pepe Monge pasó a ser capataz me dijo que iba a cantarle al Señor y a la Virgen. Siempre hacía salida para cantarle a los dos. Yo lo asumí como una llamada del cielo, me había dado el don de cantar y tenía que hacerlo al Señor y a la Virgen. Ya ese año fue desde casa de Fátima y así hasta 2016 cuando me retiré y volví a la túnica.
P. Si tuvieras que escoger un momento de todos los que has vivido en Monte-Sión, ¿con cuál te quedarías?
R. Eso es muy complicado, han sido muchos. Recuerdo la primera vez que me metí debajo de las trabajaderas del Señor, fue muy grande. También fue muy importante la vez que dejaron a mi abuela y a mi tía estar presentes en la Capilla mientras que se vestía a la Virgen. Para mí fue muy importante, pero sobre todo para ellas. Lo vivieron como algo tan bonito que me hizo muy feliz.
De pequeño recuerdo hacer en la Capilla, junto a Petra, los deberes del instituto. Cuando se vestía, me intentaba meter y ayudar. He vivido unos momentos muy bonitos junto a la Virgen.
La coronación también fue algo muy bonito, culmen, pero si me tengo que quedar con algo, con el 450 aniversario. El barrio vivió con mucha ilusión las vísperas de ese evento. Estaba en la comisión para decorar las calles del barrio y me adjudicaron las calles en las que yo me crie. Fueron semanas de preparación, abriendo flores, cosiendo banderas, vendiendo papeletas. Tuvimos el imprevisto de la lluvia, casi cinco días sin parar de llover. Continuamente teníamos que estar cambiando guirnaldas de flores. Nos quedamos a la mitad por la lluvia. Hasta las 18:30, cuando pasó la banda en pasacalles, estuve decorando, puesto que la Reina tenía que tener las calles dispuestas.
Me vienen tantos momentos que no me puedo quedar con uno.
P. Además de toda la vida y los momentos que has vivido en Monte-Sión, ¿cuál es tu momento favorito del Jueves Santo?
R. Si te hablo con sinceridad, es la entrada de la Virgen cuando salía de costalero. Actualmente, la salida de la Virgen.
Cuando salía de costalero la entrada era cuando le cantaba. Esperaba con muchos nervios a que Ella llegara, se me iba a salir el corazón por la boca. La petalá, la saeta, cómo estaba la calle y luego tenerla delante. Ahora, que salgo en el último tramo de la Virgen, vivo la salida desde cerca. No dejo de volver la cara, no sé si está bien o mal. Cuando veo que el varal está en el dintel de la puerta se me caen dos lagrimones.
Alfonso Cárdenas Díaz y Javier Fernández de Córdoba.