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Paso de Palio

Historia de la Hermandad de Monte-Sión


EL PASO DE PALIO DE LA VIRGEN DEL ROSARIO: ORIGEN DEL PRIMER PASO DE PALIO DE SEVILLA

La Real Academia Española define lo que es un palio y dice, “especie de dosel colocado sobre cuatro o más varas largas, bajo el cual se lleva procesionalmente el Santísimo Sacramento, o una imagen. Lo usan también los jefes de Estado, el Papa y algunos prelados”.

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El origen de nuestros palios en los pasos procesionales se origina a partir de los que nosotros conocemos como “palio de mano”. La utilización del palio para cubrir a las imágenes surge a finales del siglo XVI. Algunas lo adoptan en la primera mitad del siglo XVII y se generaliza a partir de la segunda mitad de dicho siglo y del siguiente.

Desde finales del siglo XVI, la hermandad le rendía culto a dos imágenes de la Virgen del Rosario, una de gloria y otra de carácter pasionista, de corte tardío renacentista. Los datos que tenemos de nuestra corporación sobre el paso de palio en nuestras actas de las fechas 1592 y 1595 ya que en este año se realiza un juego de varales de plata de ley para el paso de la Virgen del Rosario que hizo el orfebre Juan de San Vicente. Dicen los autores D. Álvaro Dávila-Armero del Arenal y D. José Carlos Pérez Morales en el libro de los palios de Sevilla 1590 que la Hermandad del Silencio estrena unos respiraderos en plata de ley para la Santísima Virgen en dicho año. Esta es la noticia más antigua que tenemos de un paso de Virgen en nuestra Semana Santa. Decimos paso de virgen y no de palio, pues no se dice nada acerca de que la imagen estuviera cubierta. Puede que en este momento la carga sea mixta. Tan sólo dos años más tarde en 1592, tenemos noticias del encargo de un juego de varales de plata de ley y una ráfaga para el paso de la Virgen del Rosario de la Hermandad de la Oración en el Huerto. Al realizarse un juego de varales suponemos la existencia de un palio, por que sitúa a esta imagen como la primera que se pueda documentar a día de hoy que procesione (sobre la Soledad de San Lorenzo, escribe D. Ramón Cañizares “…el estrenarse el Viernes Santo de 1606 un paso de palio para la Virgen de la Soledad, hecho de que trascendería de la Semana Santa Sevillana…”. Ya quince años antes la Virgen del Rosario salía cubierta por un palio y cuatro varales de plata). A la vez, se puede decir a partir de estas actas de nuestra corporación y es que es a finales del siglo XVI, cuando nuestras hermandades empiezan a utilizar el palio para cubrir a una imagen. Así expresan nuestras Actas: “En Sevilla, cinco días del mes de enero de mil e quinientos e noventa e un años, estando en cabildo de Nuestra Señora del Rosario, en este cabildo fue acordado de conformidad que los señores Jácome López, alcalde, y Lorenzo Yáñez e Miguel Jerónimo Yáñez y Antonio de Covarrubias traten con algunos de los plateros de esta ciudad de que hagan cuatro varas de plata para unas andas y lo que costaran. Y confieran quien se obligará por ello y cómo se harán. Y en todo den la mejor orden que les pareciere y la ejecuten sin que sea menester volver al cabildo. Y si no se juntaren todos cuatro, lo puedan hacer dos de ellos.

En cabildo de 1 de marzo 1592 se concertó con Juan de San Vicente, platero de mazonería junto al oficio del secretario Benito Montejano, que haga las cuatro varas para las andas de Nuestra Señora que se ha tratado. Las cuales han de tener de veinte y cinco a veinte y seis marcos de plata, ni más ni menos, y del gordor del modelo que se le entregare, llevando cada cañón una tarjeta, la mayor que pudiere hacer, con un rosario de Nuestra Señora y en medio del rosario un cáliz. Y que se ha de dar por la labor de cada marco de plata veinte reales de hechura por cada marco. Los cuales se han de dar, los mil reales de ellos luego en empezando la dicha obra, y los demás reales habiéndolas entregado. Y esperará por quinientos reales de ellos dos meses después de acabada la dicha obra. Y que las ha de dar a contento y a vista de oficiales, los que nombrare la cofradía, para que si no contentaren, volvería lo que hubiere recibido. Las cuales dará hechas y acabadas para el día del Corpus Cristi de este año, ocho días antes. Y si no las diere para el dicho tiempo pagará de pena la tercia parte de lo que montaren las hechuras de ellas, de lo cual hace gracia y donación a este cabildo. Y en el dicho cabildo se acordó que en conformidad de este auto se haga escritura, la cual otorguen Miguel Jerónimo Yáñez y Andrés de Covarrubias, con las demás condiciones que les pareciere. Y el dicho Juan de San Vicente lo firmó de su nombre”.

D. Joaquín Rodríguez Mateos dice “que en 1595 se realizaron unas andas de plata para la Virgen, con su tumba o peana que al parecer vinieron a sustituir a unas anteriores. Su costo ascendió a 2.960 reales, que fueron pagados de limosnas. Las andas iban rematadas por unos faldones de damasco azul de la China realizados en 1591 con siete varas de este tejido que dio de limosna un tal Diego de Anasco. El paso iba cubierto por un palio sostenido por cuatro varas con treinta y seis cañones, bases y capiteles labras en 1592 como dijimos por Juan de San Vicente”. En 1596 Andrés de Covarrubias concierta en este año la ejecución de los bordados de un manto para la Santísima Virgen. Siendo este el primero que se conoce, además se ve el apogeo tan enorme que tendría por los materiales utilizados la plata de ley así como los bordados siendo la primera dolorosa también de Sevilla, así expresa D. Juan Carrero y explica “La Santísima Virgen del Rosario en los primeros años de su procesión llevaba una ráfaga de sobre manto y el manto tenía una bordadura en oro en toda su circunferencia. Único que había entonces en Sevilla”.

En el siglo XVII comienza para las cofradías con un importante cambio acaecido en 1604 por el sínodo del Cardenal Niño de Guevara que rigió la sede hispalense entre 1601 y 1609 , que establece que todas las cofradías de penitencia de Sevilla hagan su estación a la Santa Iglesia Catedral y por medio de un recorrido igual para todas. Esto originará la carrera oficial que permanece hasta hoy. Parece que es a principios de este siglo, cuando los palios que cubren las imágenes se hacen fijos a las andas o parihuelas, es decir, que ya el palio no es portado por hombres que lo llevan por los varales y por fuera.

Sobre los dibujos del paso de palio de la Concepción o de la soledad podemos hacer según nuestras actas como sería el paso de la Santísima Virgen del Rosario a finales del siglo XVI y como va evolucionando sobre el siglo XVII que va adquiriendo mayor envergadura así vemos de cuatro varales en un principio como se pasara a las doce varas sobre la primera mitad del siglo. Así se aprecia en un principio una parihuela de reducidas dimensiones y observarnos el número de seis hombres que lo portarían, de poco más de dos metros de largo. Posee faldón como expresamos anteriormente “damasco azul de la China” y no se aprecian respiraderos, destacan las maniguetas, que tienen aspecto de ser de ayuda para la carga. La Virgen va sobre una peana que ocupa casi la totalidad de la tabla del paso elevándola a modo de las canastillas de los pasos de misterios comprobándose, que finales de 1605, se terminó de pagar una peana dorada para el paso de la Virgen del Rosario de Monte-Sión a Antonio Pérez, que sería para el paso ya realizado. La imagen va vestida con la iconografía típica que tenía las dolorosas en los siglos XVII y XVIII, es decir, de sacerdotisa con saya o túnica blanca y manto negro y llevaría una ráfaga cubriéndola ya que creemos que hay testigos de ella, encontrándonos piezas de sujeción en las Sienes Bendita de Nuestra Titular y como expresan las actas y los inventarios. Seguramente la Virgen llevaba colocada a sus pies una media luna rematada con estrellas en sus extremos. El palio carecería de crestería siendo recto en su parte alta y ondulada el perfil de sus caídas o bambalinas y sujeto por cuatro varales que como expresamos antes “… las cuatro varas para las andas de Nuestra Señora que se ha tratado. Las cuales han de tener de veinte y cinco a veinte y seis marcos de plata, ni más ni menos, y del gordor del modelo que se le entregare, llevando cada cañón una tarjeta, la mayor que pudiere hacer, con un rosario de Nuestra Señora y en medio del rosario un cáliz”. Todo el paso llevaría la única iluminación de dos pequeños faroles en la delantera y carecería de adorno tipo floral. Las actas de nuestra corporación expresan que los faroles serían sustituidos por otros “… el 7 de marzo de 1677 el cabildo comisiona al mayordomo para la adquisición de varias alhajas como hacer unos faroles de plata para el paso de la Nuestra Señora”.

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Así en un inventario de bienes de 1651 expone D. Joaquín Rodríguez Mateos que para esa época eran doce las varas que sostenían el palio, pendiendo de las mismas otros tantos cordones con borlas de oro y seda, reforma que debió llevarse a cabo en torno de 1635 en que sabemos que se estrenó nuevo palio bordado sobre terciopelo granate, realizado también con el producto de las limosnas. La Virgen iba revestida con saya y manto de terciopelo negro, como era común en la época, con bordados ejecutados en el año 1596. El paso era portado en sus inicios por seis hombres que eran contratados para ello vestido con túnicas blancas y capirotes, aunque ya en 1619 se mencionan ocho hombres para llevar el paso, probablemente a raíz de una primera ampliación del tamaño de las andas. Observamos en nuestras actas sobre este respecto y contamos con la cláusula del testamento del mayordomo Martín de Gainza, fechado el 8 de agosto de 1654 en que declaraba que durante su mandato se habían realizado “ciento y ochenta cañones de plata para el palio de Nuestra Señora y un vestido de terciopelo, y son otros muchos bienes que hoy tiene la dicha cofradía”. El 19 de abril de 1674 se acordó fundir piezas de plata que no estaban en uso para poder sufragar la elaboración de una tarima para la imagen en su paso de Nuestra Señora del Rosario.

Nada más comenzar el siglo, en 1701 el platero Andrés Osorio realiza un juego de doce varales de plata para el palio de la Virgen de la Victoria parece que el numero de doce en los varales está cuajando ya como el definitivo. Algunas teorías lo unen al número de los apóstoles en que Cristo puso el peso de la Iglesia, pero lo cierto es que ninguna documentación de la época hace referencia a la causa.

El Domingo de Ramos de 1716 hubo una función con sermón y miserere. Quedó terminado el palio del paso de Nuestra Señora del Rosario con dos faroles nuevos y bastidor casi nuevo, todo él se desbarató y quedó con cordones nuevos, las doce varas de dicho palio restaurada y plateado todos los cañones, las jarras y sus remates, y vidrios nuevos, la tarimilla arreglada y limpia toda la plata. Y a la Virgen se le solicitaron por medios de limosnas para los vestidos interiores y exteriores. Se restauraron los faroles grandes y los rayos.

El 11 de marzo de 1727 se acordó que el manto que la Virgen tiene para el Jueves Santo para su estación es muy “viejo y está muy deslucido”, se le hiciese uno, para lo cual se pidió limosna a los hermanos y con lo que se juntase se pagase.

En el siglo XIX tiene un gran desarrollo la candelería del paso de palio, aumentando en mucho el número de velas. Se hace general el uso de flores naturales para el exorno del paso y simbólico como ofrecimiento a la Virgen. Lo más destacado en los pasos de palios será el bordado y las formas nuevas que surgen para las bambalinas así como el uso de la plata o el metal para cresterías o para todo el conjunto de los palios. Es el nacimiento también de los palios metálicos caso que no nos ocupa porque nuestra Santísima Virgen del Rosario no tiene constancia documental sobre el mismo.

Félix González de León lo describía hay en 1852 “El paso de la Virgen era uno de los más ricos, con peana, varales, faroles muy grandes y otros adornos todo de plata, y que perdieron en la guerra de la independencia.”

La Hermandad, estando en un periodo decadente, después de sufrir los expolios de los franceses y la desamortización de Mendizábal, sin celebrar cultos, y desposeída de sus enseres, pasos y insignias, celebró un Cabildo el 8 de Noviembre de 1857, el que se tomó el acuerdo de unirse a la Hermandad de Pasión.

Hasta principios del siglo XIX, como nos relata José Bermejo y Carballo la Virgen “llevaba una costosa ráfaga de plata, el manto que usaba tenía una bordadura de oro en toda su circunferencia única entonces en Sevilla en su clase. Asimismo, la peana y las varas de palio eran de plata como también otros adornos del paso, distinguiéndose entre todo dos magníficos faroles que por su peso y hechura eran los mejores que se conocían.” Y añade: “todo ha desaparecido”.

El 4 de Abril de 1833. Para esta Semana Santa se construyeron los dos pasos. El de la Santísima Virgen va sobre igual peana bien tallada y jaspeada, debajo de palio con caídas bordadas de oro y varas de madera pintada y manto de terciopelo negro, vistiendo saya blanca. Todo se hizo a costa de la venta de dos magníficos faroles de plata de ley que poseía.

En 1846 hace estación de penitencia la Hermandad y en 1847 no sale Monte-Sión pero estrenaba manto en terciopelo negro tachonado con estrellas bordadas en oro, en relieve, como así, es novedad las bambalinas del palio. Que siguiendo a Jesús López Alfonso “Este palio, del cual desconocemos su autoría, se realizó en 1847, y es bajo el que procesionó la imagen hasta hace justo cien años si bien, llegó al siglo XX con algunas variaciones: El techo y bambalinas interiores que apreciamos en las fotografías más antiguas, iba tachonado de estrellas que hacían juego con el referido manto, alrededor de un gran sol en cuyo centro aparecía el anagrama mariano. Por otro lado, las bambalinas, se encontraban en su parte superior rematadas con una sencilla guirnalda formada a base de dos tallos que iban uniendo flores.” González de León, en el 1852 dice que tenía una peana de madera tallada y jaspeada, palio de terciopelo con caída tallada y jaspeada, palio de terciopelo con caídas bordadas en oro y varales de madera pintados. En 1860 se estrenó la saya de la Virgen y en 1861 el manto. En la Semana Santa de 1857 llevaba palio negro bordado en oro, así como manto de idénticas características. Bermejo ya en 1882 amplia la descripción, refiriendo que tenía peana y varales de cobre cincelado y plateado y palio de terciopelo negro bordado en oro.

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En 1863 D. José Gámez en un artículo dice “Que la cofradía realizará estación este año de 1863” y nos lo confirma la prensa de la época al decirnos que “ha vencido los obstáculos que se le presentaban y ha acordado hacer estación la próxima Semana Santa… En otras andas sale bajo palio la Santísima Virgen con un rico manto de terciopelo, ostentando alhajas de mucho valor y considerable número de candelas” Es en 1865 el último estreno de tan venturoso año que fue muy alabado por la prensa y era un manto para la Santísima Virgen del Rosario con estrellas de oro de alto relieve.

En el Cabildo General de 14 de Enero de 1866, se nombró una comisión para recaudar los fondos necesarios con el objeto de mejorar el paso de la Santísima Virgen del Rosario y de adquirir una saya blanca para la misma imagen sin que no se opusiese a ello las costumbres admitidas por la Iglesia. En el Cabildo General de Enero de 1867, la Comisión creada para la reforma del paso de la Santísima Virgen deciden que el palio se reformará poniendo estrellas y sol de plata por encima del bordado y por debajo de una anagrama de oro y fleco ancho de lo mismo como también bordón y cordones de oro en cada una de las varas. Hacer una peana de plata del mejor gusto y faldones nuevos.

El 16 de Junio de 1867 el Excmo. Ayuntamiento de Sevilla había entregado 800 reales para atender los gastos de la Cofradía cuya cantidad era igual a la mayor que se había dado a otra, se acordó destinarlo al pago de la peana de la Stma. Virgen.

En 1868 siguiendo a D. José Gámez que explica que “En 1868 completa una saya de terciopelo bordada también en oro para la Virgen del Rosario”. El acto del cabildo dice “Propuesta por varios señores que incitado por el celo de nuestra Camarera que se hiciera una nueva saya blanca bordada en oro que sin sacrificio de la Hermandad se proponía hacer dicha mejora se acordó autorizarle dándoles gracias. Conociendo el mal estado en que se encuentra los faldones de los pasos se le acordó autorización a la Mayordomía para su composición cargando este gasto en la cuenta de la Cofradía”.

El 25 de Abril de 1875 se presentó el proyecto del paso de la Virgen.

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El 26 de Febrero de 1880 se recibe oficio del Excmo. Sr. Alcalde como todos los años si la corporación pensaba hacer su estación de penitencia con sus Sagradas imágenes. El hermano Mayor manifestó “Que vista el mal estado del paso de Nuestra Señora y saliendo la cofradía el Jueves Santo cuanto otras Hermandades salen ese día con suntuosos pasos y riquísimos mantos sus Vírgenes creía no hacerse estación el presente año y que para el venidero podía estar a la altura que le corresponde, puesto que la Hermandad se encuentra hoy con algunos fondos y nombrando una comisión de reformas podría hacer su trabajo durante año y poner el paso de Nuestra Señora a la altura de las demás”. El cabildo General acordó la salida a pesar del discurso del hermano Mayor.

El 14 de Abril de 1881 la Santísima Virgen del Rosario procesiona en un nuevo palio descrito por la propia hermandad como de “terciopelo negro ricamente bordado en oro”.

El 3 de Enero 1883, en cabildo abierto el Ilmo. Mayordomo manifestó que el objeto del cabildo era dar cuentas a la Hermandad del resultado obtenido de la rifa para la consecución del manto de la Virgen bordado, que en uso de las atribuciones que le tenía concedida la Hermandad había proyectado con objeto de que con sus productos pudiera costear un manto de terciopelo bordado en oro, única prenda que faltaba para que nuestra cofradía pudiera hacer estación el Jueves Santo a la Santa Iglesia Catedral con el esplendor que requiere esta solemnidad en esta ciudad y leída la lista de las personas que había constituido a tan laudable objeto tomando billete aparecen en primer término los augustos nombres de SM el Rey D. Alfonso XII y SM la Reina Isabel II, lltmo. Sr. Deán y varios señores capitulares de esta Santa y Metropolitana Iglesia, El Excmo. Sr. Capitán General de Andalucía el Iltmo. Sr. Gobernador civil de la Provincia, varios señores concejales de este Excmo. Ayuntamiento de Sevilla, Sr. Director de la Real Sociedad Económica de Amigos del País y muchas personas importantes de esta Capital, así como la mayoría de nuestros hermanos que no habían desatendidos la invitación de nuestro Mayordomo, contribuyendo a este fin.

Siguiendo a D. José Gámez “La bordadora Elisa Rivera confeccionará el nuevo manto para la Virgen del Rosario estrenado el Jueves Santo, día 10 de abril de 1884…Para la Virgen del Rosario confecciono uno de terciopelo negro con bordado de hilos de oro a realce…” complementamos con lo que escribe D. Jesús López Alfonso “En 1884, Eloísa Rivera acomete la realización del nuevo manto, de diseño fastuoso, según el estilo Arts and Crafts (arte y artesanías) fue un movimiento artístico creado por William Morris en Gran Bretaña y que se extiende por EEUU y Europa, cuya decoración se basa en líneas serpenteantes y asimétricas. Propugnaba la revalorización de la artesanía frente a la pujante Revolución Industrial, de ahí que el bordado no se mantuviese ajeno al mismo, imperante en la época, en la cual, grandes tallos de hojas de acanto recubren armoniosamente la prenda, acabando siempre con pequeñas hojas y flores”.

Por su parte el palio, sufre una variación, ya que se le añade una crestería y el techo cambiará por otro más rico en cuyo centro aparecerá el escudo de la hermandad rodeado de líneas mixtilíneas. Este fue el aspecto que tuvo el paso de la Virgen del Rosario hasta 1913.

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Elisa Rivera (José Gámez) recibió más de 10.000 pts por la obra realizada. Su creación vio la luz en un momento en el que preponderaba el gusto romántico, donde el bordado experimentó un desarrollo espectacular con la aparición de notables creadores, suponiendo los mantos una auténtica explosión de creatividad, con dibujos que utilizan la hojarasca de gran formato y movimiento por toda la superficie.

En el cabildo general de 8 de abril de 1894, el mayordomo manifestó “que en vista del mal estado en que se encontraba el fondo del techo del palio del paso de Nuestra Señora del Rosario, se hacía indispensable la confección de uno nuevo, para lo cual eran necesarias nuevamente mil pesetas y proponía al Cabildo que para llevar dicha obra cada hermano contribuyera con la cantidad de cinco pesetas de las cuotas mensuales y que la cantidad que se necesitan hasta el cómputo de lo presupuestado. Fue aprobado por unanimidad”.

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En 1895 se culmina la terminación del paso de palio añadiéndose treinta y seis borlas de oro y un completo bordado para los faldones. Nuestra Señora va sobre peana de cobre cincelada y plateada, y bajo palio de terciopelo negro bordado en oro, con caras de igual clase que la peana. La Santísima Virgen viste una una nueva saya de terciopelo blanco, bordada y manto de terciopelo negro ricamente bordado del mismo metal que es el que bordara Eloísa Rivera en 1884.

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En el artículo “Juan Manuel Rodríguez Ojeda y el patrimonio artístico desaparecido de la hermandad de Monte-Sión” de Francisco Amores Martínez publicado en el Boletín de las cofradías de marzo de 2014 expone: “Comenzando por el antiguo palio negro de la Virgen del Rosario, hay que decir que el bordado de sus caídas se remontaba al año 1881, desconociéndose su autor. En 1895 el conjunto sería modificado, añadiéndosele una crestería del mismo tejido, cuatro corbatas para las esquinas y un nuevo escudo con la corona real bordado en la bambalina frontal. El escudo que campeaba en el palio antiguo se pasó a los faldones, que se estrenaron ese mismo año, y cuyos bordados se completaban con flores de diversos tipos muy del gusto decimonónico. A la luz de las fotografías que se conservan, parece que este trabajo no se realizó todo al mismo tiempo, sino que primero se colocaron la crestería y las corbatas, y poco después se cambió el escudo y la silueta inferior del tercio central para que terminase en pico. A nuestro juicio no es descabellado atribuir esta intervención al taller de Rodríguez Ojeda, por la tipología de los elementos introducidos que recuerdan otras obras contemporáneas del artista como el palio negro de la Virgen de la Esperanza Macarena que bajo su dirección había bordado su hermana Josefa cuatro años antes y hoy conserva la hermandad de La Estrella, aunque las diferencias en el tamaño y en el tipo de bordado de la crestería del de la Virgen del Rosario habría que entenderlas por la necesidad de acomodarse al diseño del palio preexistente y al propio tamaño de sus caídas, pero aun así tanto las corbatas como el escudo muy resaltado que invade en la parte superior la superficie de la crestería, así como la propia corona, son elementos que recuerdan los diseños de Juan Manuel de esos años finales del siglo XIX”.

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Entre 1903 y 1907 se aumentaría la candelería y en 1908 estrenaría la peana. Una interesante referencia documental de cómo era el paso de la Virgen del Rosario a principios del siglo XX lo constituye los lienzos que fueron pintado por Joaquín Sorolla dados a conocer por Juan Martínez Alcaide. Sorolla antes había estado realizando bocetos y estudios en el Convento de Monte-Sión, así hemos de destacar que en Abril de 1914 Joaquín Sorolla pintó un cuadro de una escena que nunca se produjo: “Los nazarenos. Sevilla”. El palio de la Virgen del Rosario de Monte-Sión va escoltado por nazarenos de la Carretería. Es uno de los catorce monumentales paneles que realizó para decorar la biblioteca de la Hispanic Society of América de Nueva York.

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En este siglo, a esta Corporación le cabe la gloria de la creación de un palio de malla, pues el Cabildo General de 14 diciembre de 1912, el Hermano Mayor José Lecaroz presentó el proyecto de una de las bambalinas del futuro paso de malla que se pensaba realizar causando gran sorpresa entre los asistentes y siendo aprobado con gran júbilo, concediéndole amplios poderes para que se hiciere. En 1913 fue estrenado el concebido por su cofrade José Lecaróz Barrera, de encaje de tul de oro, revolucionando la concepción que hasta entonces se tenía, realizado en metales rígidos, como los antiguos plata de roul, o en ricos tejidos de tafetán o terciopelo, dando la sensación este nuevo de un cielo abierto y etéreo tachonado con fulgurantes constelación de las estrellas brillantes del firmamento.

El primer palio de malla de la Semana Santa de Sevilla fue obra del taller de Juan Bautista Gimeno según se hace referencia en el acta del Cabildo General del día 11 de Mayo de 1913, en el que también fue nombrado José Lecaróz Barrera como Hermano mayor honorario y mayordomo efectivo. Juan Bautista Gimeno era de origen valenciano y tenía desde 1892 un establecimiento de ornamentos religiosos en la sevillana calle Tetuán número 5.

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D. Antonio Amians y Austria cordobés afincado en Sevilla que adquiriría cierto renombre en los círculos cofrade de la Sevilla de principios del siglo XX. Artista polifacético, era orfebre “cincelador”, diseñador, director de talleres de bordado, asesor artístico de Hermandades, vestidor de vírgenes y “arreglista” de pasos. A este personaje se ha atribuido la realización de este primer palio de malla de la Virgen del rosario.

El 20 de Abril de 1916, por primera vez, la procesión sale desde el interior de su capilla, ya que hasta entonces lo hacía desde la adjunta iglesia de Monte-Sión, por la puerta del compás. La Imagen de la Santísima Virgen lucía un manto de color granate al que pasan los bordados del anterior. Siguiendo a D. Francisco Amores García en su artículo antes mencionado, expone refiriéndose a este manto: “En lo que se refiere al manto de salida de la Virgen del Rosario, que fue realizado en terciopelo negro bordado en oro por Elisa Rivera en 1884, ya hemos mencionado… fue el taller de Rodríguez Ojeda el que se encargó de pasar sus bordados a un nuevo tejido de color granate que fue estrenado en 1916 (la prensa de la época dice que era de seda), pero no sólo hizo esto, sino que lo enriqueció con nuevos bordados de diseño propio. Las noticias sobre este manto son algo confusas, pues si bien un testigo decía que el mismo, al estrenarse el nuevo palio, fue adquirido por el propio Juan Manuel, que a su vez lo habría vendido a una hermandad de Huelva, la mayoría coinciden en afirmar que el valioso manto antiguo se mantuvo en poder de la hermandad hasta el año 1921, en que fue entregado a Juan Bautista Gimeno, el autor del palio de malla, quien con un criterio más que discutible fundió el oro de los bordados y el resultado se aplicó por el mismo artista a la confección de un manto nuevo, con bordados de estilo orientalizante sobre seda blanca, el cual según uno de los testigos tenía un valor mucho menor. Respecto al manto sustituido, son muy escasos y poco elocuentes los testimonios gráficos que se conservan, y no permiten hacernos una idea cabal de la envergadura de la aportación que Juan Manuel realizó al conjunto de sus bordados”.

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En cabildo de 1 de febrero de 1918 el Mayordomo D. José Lecaroz dio cuenta de las reformas en vista del mal estado en que se encuentra el manto que nuestra Santísima Virgen ostenta en la cofradía y de que su arreglo y pasado a nueva tela, aparte de que el oro está en malísimas condiciones, habría de costar la obra una cantidad superior al valor del manto y al propio tiempo, que no existían fondos para ello por ser muy escasos los ingresos de la Corporación; que él particularmente tenía encargado uno nuevo de cuya confección estaba encargada a una importante casa extranjera por no ser posible hacerlo en esta ciudad a causa de su elevado precio. Dicho manto es de paño de seda color blanco y bordado en oro; además tenía encargados unos faldones de la misma clase y color y que ya tenía confeccionados nuevos antifaces blancos para los nazarenos del paso de la Virgen y en proyecto también la construcción de un nuevo varal para el mismo paso. La Hermandad carece de fondos para dichas reformas y que las circunstancias actuales con motivo de la escasez de subsistencias por causa de la guerra Europea, no son las más a propósitos para abrir inscripciones entre los hermanos y devotos, pero que este se compromete a llevar a efectos las expresadas reformas en a la Hermandad. Se aprobó todo por unanimidad, facultando a éste la venta del manto y varal viejo, así como para que haga cuantos contratos y operaciones sean necesarias efectuar en nombre de la Hermandad hasta conseguir el propósito de que la cofradía del presente año sea de mucho esplendor y riqueza.

El 24 de marzo de 1921, por primera vez la imagen de la Santísima Virgen va vestida llevando bullones en el manto, semejando ser recogido a la cintura, el cual iba cuajado de bordados de lentejuelas. El Ángel lleva unas alas nuevas que ejecutó Joaquín Gómez, siendo su costo de mil pesetas, y asimismo se estrenaron los respiraderos del paso de la Virgen bordado en malla de oro, al que se aplicaron los adornos de las caídas del palio anterior, que era de terciopelo negro. D. Francisco Amores García en el artículo ya mencionado dice: “Otra de las nuevas aportaciones que podemos hacer al catálogo de Rodríguez Ojeda son los nuevos respiraderos que se estrenaron para el paso de la Virgen del Rosario en 1921, bordados en oro sobre malla, los cuales fueron utilizados durante siete años, hasta que fueron sustituidos por otros de metal en 1928. Aunque se ha escrito que para su realización se utilizaron los bordados del palio antiguo, no parece que fuera así porque como hemos visto el citado palio estaba en poder de la Hermandad de los Gitanos desde al menos tres años antes. Algunas antiguas fotografías, aunque no con la nitidez deseada, nos permiten apreciar la apariencia de estos respiraderos de la Virgen del Rosario, que recuerdan vagamente a los que con magnífico resultado el mismo Juan Manuel había realizado para el paso de la Esperanza Macarena en 1907, si bien en los de Monte-Sión el diseño es más rectilíneo, y los elementos utilizados suponen una estilización o simplificación de aquella novedosa obra. Aunque conservando el mismo gusto por la simetría, en esta ocasión el artista ha recurrido en mayor medida al uso de las hojas de acanto, mientras que el candelieri y los grifos de corte regionalista se han transformado en roleos, finos tallos y flores de mayor delicadeza. En el centro del respiradero frontal figuraba el escudo corporativo en el interior de un círculo, mientras que la parte superior del conjunto se hallaba recorrida por un moldurón de terciopelo negro a juego con los faldones”.

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El 16 de Junio de 1922 es interesante porque en el acta el Sr. Mayordomo Lecaróz expone que ha sido requerido por el Bordador Juan Manuel Rodríguez Ojeda para el pago del bordado en lentejuelas del manto blanco de la Virgen por importe de mil pesetas y no teniendo fondos la corporación para abonar dicha deuda y para evitar cuestiones enojosas le había hecho entrega al mismo señor como pago el mantolín antiguo del Señor, que ya no se colocaba a dicha imagen en la cofradía por su mal estado y por sus exageradas proporciones que a pesar de ello y de aparecer como firme la operación dependía, no obstante, la consumación del contrato de la aprobación de la Hermandad. Todos los hermanos aprobaron la gestión del Mayordomo en este punto.

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En la memoria del año 1924 y 1925, “Como sabéis por circular recibida se hace necesaria y urgente emprender radicales reformas en el paso de de Virgen. A nadie se le oculta el estado de deterioro en que se encuentran todo sus elementos pero principalmente parihuela y palio. Vieja y destrozada la primera a tal punto que temíamos una catástrofe en plena estación y roto y deslucido el segundo, siendo una necesidad vital emprender esa reforma si queremos lucir nuestra cofradía como le corresponde. De nosotros depende y estamos seguros que todos contribuiremos al costo de semejante empresa. La peana cuyo dibujo conocéis y que en Madrid fue primeramente valorada en 7.800 pesetas y está fabricándosele en casa de los señores Ortega en 1400 pesetas. La parihuela se construye por administración, parte de madera comprada, otra donada y obreros desinteresados hacen que lo que vale 3000 pesetas no llegará seguramente a mil. Los varales de dibujo muy original lo está construyendo Ortega en 4.500 pesetas. El palio de malla bordada ha sido presupuestado por Juan Manuel Rodríguez Ojeda en 45.000 pesetas, cantidad que nos parece exorbitante, por lo que se estudia hacerlo por administración. La obra es de gran importancia pues según manifestaciones hechas por gente entendida no habría en Sevilla otro que le supere. Esta misma importancia hace que necesitemos muchos ingresos, máxime cuando por hacerlo por administración los pagos se harán al contado. Desde luego y en principios tenemos la voluntaria suscripción iniciada por nuestro Hermano Mayor con 3000 pesetas a los que les siguieron el Mayordomo, y D. Antonio y D. José de la Cruz con mil y D. Antonio Manuel Ferrero con 500 y otros pocos más. Esto que se ve es algo pero no todo y es preciso que todos los hermanos contribuyan con un donativo digno, que será cobrado por décimas partes si así lo desean y que seguramente nos llevaran a un final digno”.

En el cabildo de 9 de septiembre de 1925 donde el mayordomo da cuenta de la venta del paso de la Santísima Virgen, ya que su estado de deterioro nos ha obligado a la construcción de uno nuevo y este ha sido vendido a la hermandad de la Virgen de los Dolores de Constantina en las cantidades siguientes: palio 1000 pesetas, respiraderos 500 pesetas, varas 650 pesetas, 84 candeleros 1.250 pesetas, 6 jarras 180 pesetas, peana 200 pesetas y parihuela en 220 pesetas total 4000 pesetas. Cuya cantidad ha sido abonada mitad a su entrega y el resto el 28 de febrero del próximo año. Se acordó emitir diez mil participaciones de lotería de navidad que proporcione ingresos a la Hermandad y se dio cuenta del retraimiento con el que la generalidad de la Hermandad tiene respecto a la suscripción para costear el nuevo palio. Sobre este asunto se acordó por unanimidad que todos los hermanos activos de la hermandad han de contribuir necesariamente a la suscripción con una cantidad que nunca será menor que el duplo de su cuota mensual durante diez meses, y en su consecuencia no podrá recoger su papeleta de salida mientras no esté al corriente en este como en otros recibos de la Hermandad.

El 1 de abril de 1926 sobre malla de oro se estrena el palio de la Virgen, según diseño de Ramón Ferrero y bordado por Victoria Caro, siendo muy original su crestería y las puntas de las bambalinas.

El Cabildo de Oficiales de 27 de julio de 1926, como el Cabildo General de 29 de Julio de 1926, el Mayordomo da cuenta oficialmente de la construcción del palio y de que su importe alcanzó la cifra de treinta y dos mil ciento cincuenta y ocho pesetas con quince céntimos y la suscripción efectiva de los señores hermanos alcanzó la cifra de doce mil setenta y una peseta.

En 1927 se estrena una candelería de plata Meneses.

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El 18 de marzo de 1930 el Sr. Luca de Tena, hermano Mayor, dice “el sólo ha pagado el medallón del centro del palio y que había costado tres mil pesetas y que una vez terminado el medallón le manifestó al Sr. Caro su deseo de terminar el techo de palio, estaba esperando montarlo y estaba esperando una cantidad a cuenta y el resto en varios plazos”.

En 1931 el Hermano mayor da cuenta de las reformas efectuadas este año y que gracias a las cantidades adelantada por el mayordomo, Sr. Luca de Tena, saldría el palio terminado el cual está abonado por completo así como un manto de tul de plata para la Santísima virgen del Rosario que únicamente llevará bordado el principio del dibujo.

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El 18 de abril de 1935 la Virgen del Rosario volvió a salir de su Capilla en la calle Feria aunque durante el año residía en la iglesia de San Martín, presentando otros estrenos de interés como respiraderos cincelados, faldones de terciopelo con broches de plata, rosarios, toca de malla de oro bordada en oro y candelabros de cola.

En Semana Santa de 1936 el aspecto del paso de la Santísima Virgen era respiraderos plateados, faldones de terciopelo, peana plateada, palio de malla de oro bordado en oro con el escudo de la Hermandad en seda y medallón del techo de palio en seda con la aparición de la Virgen a Santo Domingo, candelería de plata, corona de la Virgen de plata y oro, manto de tisú de plata bordado en oro y seda en una parte porque esta sin terminar.

El progresivo incremento del patrimonio de la hermandad iniciado entonces (fines del XIX y comienzos del XX) se vería radicalmente cortado con los desgraciados sucesos del año 1936, perdiéndose en los disturbios ocasionados en la tarde del 18 de julio en el Barrio de la Feria la práctica totalidad de los enseres de la cofradía incluidos los pasos.

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De las perillas de cada uno de los varales del palio de la Virgen del Rosario cuelga un rosario, alegrando con su tintineo el andar de los costaleros. De un material menos noble como la madera, son los que se utilizaron en el palio tras el saqueo de la capilla en el año 1936. Estos rosarios están inspirados o copiados de los que llevan las Hermanas de la Cruz a la cintura.

En 1937 la Santísima Virgen del Rosario procesiona sobre la peana que fue prestada por la del Valle y en el paso cedido por la Hermandad de la Hiniesta. La Hermandad en este año tiene un presupuesto del Orfebre D. Andrés Contreras de 25 octubre de una peana repujada y plateada aprovechando varios trozos de los respiraderos destrozados.

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El 11 de abril de 1940 luce la Santísima Virgen del Rosario una nueva corona de plata dorada, que se hizo en la joyería de Salvio M. Dalmás, copia de la que se perdió en el saqueo de la guerra civil. Y sacó el techo de palio de Constantina.

En el Cabildo de 8 de mayo de 1940 se da cuenta de las comunicaciones dirigidas a los señores Cayetano González, Sucesores de Manuel Seco y de Andrés Contreras interesando el dibujo y el presupuesto de los varales de la Santísima Virgen. Finalmente se comprometió a llevar a efecto la construcción del varal en la cantidad de trece mil quinientas pesetas y con arreglo al dibujo que también se presentó adjudicándose dicho trabajo a D. Andrés Contreras y es el 11 de Abril de 1941 cuando se estrenaron.

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El 2 de abril de 1942 del Orfebre Andrés Contreras son los respiraderos que realizó inspirándose en los que se perdieron en el 36 y se le añaden los adornos sobre el baquetón bajo, en metal plateado, y estilo renacimiento, para el paso de la Virgen y es el 17 de octubre de este año cuando se informa en cabildo que la Hermandad de la Amargura ha puesto en venta los candelabros de cola del paso de dicha titular y considerando se presenta una buena ocasión en su adquisición y se propone se abra una suscripción a fin de recaudar fondos monetarios para sufragar en todo o parte de las doce mil pesetas que importan los mismos. Se acuerda abrir dicha suscripción encabezándola en este acto nuestro mayordomo con dos mil quinientas pesetas y nuestro Hermana Mayor con mil.

El 22 de Marzo de 1943 es novedad el manto de raso blanco, que, con bordados de oro, han confeccionado las RR.MM. Trinitarias. Este año la Santísima Virgen del Rosario lució en su cintura el fajín de General del Hermano Mayor Honorario, Excmo. Sr. D. Lorenzo Trujillo Gutiérrez, que era su deseo en vida que lo sacara la Santísima Virgen del Rosario.

El 25 de junio de 1943 se habla de las reformas pendientes estimando que se debe emprender en primer lugar la construcción de las cuatro bambalinas del palio manifestando el mayordomo que el bordador Sr. Caro la ha presupuestado y que el costo de las mismas completamente terminadas serían noventa mil pesetas. Se acuerda poner en el Cabildo General cuotas voluntarias para este costo.

En el mes de octubre de este año de 1943 se lleva a efecto la construcción de las bambalinas. Y es el 6 de Abril de 1944 cuando se termina de reproducir de nuevo en los talleres de Sobrinos de José Caro, sobre malla de oro, el palio de 1926 que se perdió en los sucesos de la guerra civil. La gloria del techo se bordó en sedas de colores por Bárbara Pardal, reproduciendo la aparición de la Virgen a Santo Domingo.

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En el Cabildo de 12 de Abril de 1947 el mayordomo presentó el presupuesto de Sobrinos de Caro sobre la construcción del techo de palio por 45.000 pesetas más la malla vieja, acordándose su construcción así como la forma de pago.

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La Casa Angulo, taller de artesanía de Lucena, realiza 120 candeleros, cuyo costo fue de 73.474 pts, según factura de 22 de marzo de 1958.

En 1959 se realizan las jarras, que no iban labradas, para el paso de la Virgen, con la peculiaridad o gracia de que las cabezas de los ángeles y sus alas iban doradas según factura de los mismos de 14 noviembre de 1959.

En 1971 se terminó el bordado de la Saya de la Santísima Virgen del Rosario realizado por Esperanza Elena Caro con tisú que se trajo de Francia.

El 19 de abril de 1973 la imagen de la Virgen luce el comienzo de los bordados del manto tejido en tisú de plata a realce y acero inoxidable, que ejecuta Sobrinos de Caro. Es de estilo imperio renacentista.

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En 1977 Juan Borrego Ariza realiza el llamador de plata que representa el puente de Triana con la torre del Carmen y un querubín sosteniendo un escudo de la Hermandad de la Estrella y la Giralda sostenida con el escudo de nuestra Corporación. La Hermandad de la Estrella posee uno igual.

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En 1980 se le incorpora una pequeña imagen de la Virgen de Guadalupe en plata con caras de marfil para la delantera del paso realizada por Luís Jiménez Escribano y fue donada a la Hermandad por la viuda del torero Carlos Arruza.

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En 1984 el paso de la Virgen estrena los candelabros de cola en plata de ley con once luces cuyo basamento cuadrangular lleva cuatro querubines en las esquinas en el mismo metal. En 1986 estrena las maniguetas del paso. En el 1989 se estrena la candelería del mismo metal realizado por Villarreal que se terminará en el 1990.

En 1985 por motivos de la lluvia acaecida ese Jueves Santo, respecto al paso de la Virgen, en el Cabildo General de 26 de Junio se tuvo que determinar restaurar la peana, respiraderos y los juegos de jarras que se repujaron y se platearon las cabezas de los ángeles y sus alas por el taller de Viuda de Villarreal en el año 1987.

En el año 1995 se limpió, reparó y reforzó las bambalinas y techo de palio por José Ramón Paleteiro Bellerín. Los Sucesores de Esperanza Elena Caro realizaron el bordado de broches de los faldones y cenefas perimetrales del delantero.

El año 1997 la hermandad estrenó la peana de plata de los hermanos Delgado, en la que se observan cartelas con escenas representando la Oración en el Huerto, el Cristo de la Salud de la Hermandad y la entrega del Rosario a Santo Domingo, y en los chaflanes Santos Domingo y Santa Catalina. Cuenta con la curiosidad simpática de una ranita en la parte delantera.

En el año 2003 la Hermandad continuó con la restauración, renovación y ampliación de su patrimonio y el Jueves Santo se estrenaron los respiraderos de plata de ley del paso de nuestra Santísima Virgen, realizados por los Hermanos Delgado ya que no se pudieron estrenar el pasado Jueves Santo por causas meteorológicas. En el frontal central lleva el escudo de la hermandad con el águila de dos cabezas, símbolo de Austria en honor de nuestra Hermana Mayor S.M. la Reina María Cristina, y en todos los respiraderos cartelas con escenas del Rosario. Como curiosidad simpática, lleva una mosca y un perro en honor a Santo Domingo. También se estrenó una nueva parihuela para el paso de palio en carpintería la Rambla. Otro estreno importante fue el puñal para la Santísima Virgen en oro y piedras preciosas donado por un grupo de Hermanas y realizado por D. Ramón león Peñuelas.

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Este año 2003, también, estaba en ejecución un nuevo palio, de igual diseño que el actual, por D. José Ramón Paleteiro Bellerín y la restauración del manto de Nuestra Santísima Virgen del Rosario, ampliándose 50 cm y enriquecido general del mismo, así como, del pasado de la toca, ampliándola también en tamaño por Sucesores de Esperanza Elena Caro. Todos estos estrenos estarán finalizados para la Coronación Canónica de la Santísima Virgen, el 31 de Octubre de 2004.

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Al igual que los estrenos, antes mencionados, para la Coronación Canónica de Nuestra Santísima Virgen del Rosario, también serán estrenados los nuevos varales. Siguiendo al estudio que realizara D. Esteban Romera Domínguez en el Boletín de las Cofradías de Sevilla nº 548 del año 2004 “Esta obra realizada en plata de ley en el taller del orfebre Ramón león es, sin dudas alguna, por su personalidad, diseño y calidad de ejecución un logro artesanal de grandísima magnitud para mayor gloria del arte eclesial en general y cofrade en particular, enriqueciendo indiscutiblemente el patrimonio artístico. Los doce varales están repujados con ciento ocho kilos de plata de ley, nueve kilos por varal y como principal circunstancia novedosa debemos significar que el artista ha realizado para montar este increíble puzzle una cantidad y diversidad de piezas, la mayoría de ellas diferentes creando una ornamentación variada pero con una estructura arquitectónica similar, lo que le hace ser clásica en cuanto a su concepto estructural y estético e innovadora en los detalles que aparecen por doquier en cada uno de los espacios repujados, los cuales están incluidos en la obra mediante un estudio previo ricamente documentado. Podemos afirmar que esta obra consta de varios cientos de piezas diferentes, siendo esta característica una peculiaridad digna de mención.

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Cada varal consta de un poco visto e innovador doble basamento del que surgen varios tubos de varal o también denominados tramos de cañón para estar rematados por unas perillas muy especiales.

Debemos significar que cada una de ellas es diferente, ya que en ellas están representados una serie de arcángeles que utilizan a la música como elemento diferenciador, diez de estas escenas están representadas con instrumentos musicales y dos de ellas donde los actores están cantando a viva voz. Estos remates superiores de los diferentes varales tienen ornamentados una serie de piñas perfectamente ejecutadas en la parte que remata la obra, siendo un elemento en común al igual que su siluetas, aunque como hemos comentado con anterioridad la ornamentación varíe en este caso con motivos musicales.

Por debajo de estos remates ya mencionados, nos encontramos con cinco tramos de cañón o tubos de varal delimitados por seis nudos. Tanto los tubos de varal como los nudos son todos diferentes por lo que no sólo son distintos unos con otros por varal sino que también lo son con su semejante, por lo que tenemos sesenta tubos distintos (cinco por doce varales) y setenta y dos nudos singulares (seis por doce varales). Estos tamos de cañón tienen unas características muy personales ya que están cincelados y calados asemejándose dicho dibujo a una rejilla, no existiendo algo similar en nuestros pasos de palio sevillanos en la actualidad, aunque existe un precedente parecido en los antiguos varales del palio de la Virgen de los Dolores de la Hermandad de las Penas. Posteriormente y tras este repujado nos encontramos un fondo negro, negro del varal, que los hace ser peculiares. La ornamentación diferenciadora de cada tubo de varal es variada y muy rica y está basada en motivos tales como olivos, rosas, cruz de los dominicos, motivos alusivos al santo Rosario, Cruz de San Juan Toisones etc.

En la parte inferior nos encontramos con el basamento que tiene al igual que toda la obra diferentes motivos innovadores, el principal puede ser la duplicidad de estructura unidas por bases totalmente distintas en cada varal con lo que tenemos otras veinticuatro piezas diferentes más de este doble basamento el superior consta de al menos una capilla en los varales centrales de la obra, tres en los varales maestros delanteros y don en los traseros. En cada capilla lateral está representado un apóstol por cada uno de ellos y en los delanteros además de este se encuentra San Fernando, San Leandro en uno y Santo domingo de Guzmán y San Isidoro en otro. En los traseros además del consabido apóstol está cincelada Santa Catalina de Siena en uno y Santa Ángela de la Cruz en el otro.

En la parte inferior de este doble basamento existe una estructura de corte rectangular aunque su base no lo es porque tiene forma octogonal…”

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Ahora describimos las bambalinas y techo de palio, según el magnífico estudio que realizara D. Emilio José Balbuena Arriola “Una tarea magistral nos devolvió una obra que se ideó en la década de los veinte del siglo pasado, nos ha devuelto uno de los palios más personales que procesionan por las calles de Sevilla. Siguiendo siempre la línea existente se ha hecho una labor minuciosa de recuperación del dibujo primitivo, mejorando algunos aspectos que no estaban terminado de manera correcta”

El palio está bordado sobre malla de oro fino de veinticuatro quilates, teniendo la malla tensor de nylon para dar mayor consistencia al bordado, que principalmente se centra en motivos vegetales con hojas de acantos en lo que comprende las bambalinas quedando estas rematadas por jarrones de flores a modo de airosa crestería, estas han sido realizadas sobre mallas de oro fino tejidas manualmente, unificando todo el bordado, que no se contempla en el antiguo paso de palio de 1913. En su parte interior se colocarían hojas y motivos florales, llevando bordados los anagramas Regina Sacratisimi Rosarii, en la delantera, y ora Pro Nobis en la trasera. Las partes centrales las ocupan los escudos de la hermandad, el Pontificio, el real, el de la Orden dominica, el de la casa Borbón, el águila bicéfala de Austria por la Reina Dña. María Cristina de Habsburgo y Lorena protectora y Hermana Mayor y el de la Ciudad, todos rodeados por el Toisón de la Casa Real y timbrados por la cruz de San Juan de Letrán sobre la que se sitúa una corona bordada exenta, formada por canasto que tiene motivos de águilas bicéfalas flanqueadas por ángeles, realizados por el profesor Catedrático D. Juan Manuel Miñarro, en madera de cedro policromada. Entre las técnicas de bordado que se han utilizado para la elaboración del palio hay que destacar la hojilla y la muestra armada, siendo reseñable que todas las piezas han sido perfectamente perfiladas al contrario de lo que ocurría en el palio antiguo que tenía muchas piezas que no lo estaban. Otra consideración de esta obra es el relieve que han adquirido los bordados para dar mayor realce y eliminar el aspecto plano que tenía el anterior palio.

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La gloria del techo es la original de 1926, realizada por Bárbara Pardal en sedas de colores, representando la Entrega del Rosario por parte de la Virgen a santo Domingo, motivo iconográfico muy repetido en el ámbito hispalense, como el precioso relieve que podemos contemplar en la fachada del convento de Madre de Dios. Respecto a la gloria, se aprovechó un diez por ciento de la antigua, siendo Francisco Bailac y Roberto Jiménez, quienes realizaron los bastidores de madera y los componentes metálicos, respectivamente. El techo de palio se realizó con los mismos materiales que las bambalinas, teniendo un peso, en malla de veinte kilos. El programa ornamental estaba formado por macetas a juego con los que se rematan las bambalinas, y cuatro cuernos de la abundancia, de los que salen ramificaciones de hojas y flores de colores. Los flecos fueron realizados en Casa Rodríguez siguiendo el original diseño primitivo que hacen único el trabajo de los flecos de estas bambalinas.

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En cuanto a la restauración del manto y la saya de la Santísima Virgen estrenada en la Coronación Canónica, según Rafael Jiménez Sampedro se le practicó una reforma en su diseño, “La pieza, realizada entre 1971 y 1973 en el taller de Sobrinos de José Caro, por entonces regentado por Esperanza Elena Caro, volvió para ser restaurado pasando los bordados a un nuevo tisú de plata blanco aprovechando la ocasión para bordar unas zonas radiales que primitivamente aparecía con un dibujo efectuado con hilos de oro sin formar piezas, que recordaba un damasquinado”. Esas zonas presentan ahora elementos bordados en consonancia con el resto del manto. No en vano el dibujo original y el que ahora se ha incorporado, es debido a la misma pluma, la de José Manuel Elena Martín, director del taller. Se aprovechó también para aumentar el tamaño de la prenda, que pasa de medir 4.85 metros de largo a 5,40 de ancho, pasando a tener una caída de cola en torno a 30 o 40 centímetros ya que originariamente resultaba corto, con lo que la virgen aparecía en exceso retrasada en la peana. La saya también se paso a un nuevo tisú de plata blando.

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La Corona de Oro de la Santísima Virgen del Rosario fue obra del magnífico orfebre D. Ramón León. Siguiendo a Rafael Jiménez Sampedro en el Boletín de las Cofradías 548 de octubre 2004, “El canasto presenta un calado minucioso con decoración barroca, en el que se insertan numerosas rosas, en alusión a la advocación de la Virgen, el aro inferior que descansará sobre la imagen, es el Toisón de oro, presente en el escudo corporativo, yendo el cordero que lo remata en la parte frontal. El emblema de la Hermandad está presente en toda la corona, de formas despiezadas, esto es sus elementos por separado, como iremos describiendo seguidamente. En el canasto hay un total de ocho elementos decorativos en altorrelieve la Coronación de la Virgen, Asunción y la Virgen de los Reyes, e intercalados en esmaltes los escudos de Cardenal Amigo Vallejo y las armas reales en el frontal, y en la trasera el de la ciudad y del Papa Inocencio XII. En la trasera va situada la medalla de la virgen de Guadalupe que el torero Carlos Arruza regaló a la Virgen del Rosario, que va montada en platino y brillantes.

Del canasto surgen ocho imperiales, que van rematados cada uno en su parte inferior por cabecitas de ángeles aladas que sostienen a la bola del mundo fajada. Este elemento es uno de los más originales de la corona, ya que el orbe se representa calado, con un dibujo barroco, mientras que las fajas destacan por estar elaboradas en oro blanco y brillante.

La ráfaga es el elemento que caracteriza a cualquier corona, por su tamaño, y la línea que sigue es la que identifica a la piezas de otras. En esta ocasión se sigue un diseño sinuoso con un total de doce elementos decorativos que recuerdan a la malla del palio de la Virgen, rematados en pequeños rayos lisos y que albergarán a su vez pequeñas ramas de olivo. Éstas, junto a tallos de rosas minúsculas y las cuentas del rosario recorren el interior de la ráfaga, que en su parte central contiene una pieza donde se representa el altorrelieve los rostros de las dos imágenes cristífera titulares de la corporación y una cruz de remate del rosario, orlada con ráfagas realizadas en oro blanco y brillantes. A ambos lados en el interior de la ráfaga figura la leyenda Reina del Rosario, igualmente en oro blanco radiado con un baño de platino claramente inspirada en la corona de la Virgen de los Reyes, como homenaje a la Patrona al coincidir con el Centenario de Su Coronación. Completa la ráfaga un total de doce rayos lisos intercalados con los anteriores, yendo estos rematados en estrellas de ocho puntas engarzados en muelles en cuyo centro se representa el escudo de la Orden de Predicadores.

El remate superior de la corona es una figura de ángel mancebo sosteniendo los elementos del escudo que restan, esto es la Cruz de San Juan y el Cáliz. En su realización se ha utilizado de nuevo el oro blanco en la Cruz, que de esa forma destaca sobre el oro amarillo.

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Se ha empleado oro de veintidós quilates en la parte de orfebrería y de dieciocho en la de joyería…”

El día 1 de Abril de 2012, Domingo de Ramos, a la finalización de la Santa Misa oficiada por nuestro Hermano Sacerdote, Rvdo. Padre D. Antonio Mellet Márquez, se procedió a la bendición de los nuevos Rosarios, en plata dorada, del Paso de nuestra venerada Titular, la Santísima Virgen del Rosario en sus Misterios Dolorosos Coronada, que se tuvo que acometer su hechura, debido al deterioro y pésimo estado de los ya existente. Fueron realizados por Orfebrería Manuel de los Ríos.

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