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Sede Canónica

Historia de la Hermandad de Monte-Sión

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En 1559, Doña Mencía Manuel de Guzmán quiso fundar un monasterio de monjas en sus casas; pero las dificultades que encontró, en cierta ocasión, para poder confesarse le hicieron cambiar de idea y decidió fundar un convento de frailes dominicos que se dedicasen a predicar, confesar y decir misas. Por ello, el 21 de junio de 1559, otorgó testamento en el cual manifestó su “voluntad, que de las casas principales de mi morada, que son en esta ciudad de Sevilla en collación de San Juan de la Palma, que lindan con casas de Diego de la Barrera, Escribano público de Sevilla, se faga un monasterio y convento de catorce Frailes Sacerdotes, Confesores de la Orden de Santo Domingo, y se nombre Monasterio de Santa María de Monte-Sión” y determinó, que su confesor, el Padre Fray Juan de Ochoa, fuese el administrador y patrono del cenobio.

El Convento de Monte-Sión fue edificado en la Calle del Caño Quebrado, llamado así, según recoge Félix González de León, “por varios manantiales de agua que había en ella, aunque ahora desaguan en la cloaca que ahora pasa por este sitio, y se concluyó en 1601. Nunca se ha podido saber de donde proceden estos manantiales, ni nunca se ha usado su agua”; y en otro lugar indica que el sitio recibió esta denominación “porque en años de mucha lluvia y principalmente cuando había avenidas, brotan por su suelo muchos manantiales” .Recoge la idea de “que arroyo Burón, que pasa por el Prado de Santa Justa, en lo antiguo entraba en la ciudad por Puerta del Osario, y bajando por San Román a San Marcos, calle del Conde a esta plaza, iba a buscar la Alameda, y se unía al brazo del río que por allí pasaba en aquel tiempo, como va referido; y que por eso, en este sitio hay tanta humedad y agua en tiempo de arriadas; y aún quieren añadir que las Atahonas de Burón, que estaban en este sitio, molían con las aguas del arroyo de que tomaron su nombre; pero esto es enteramente falso, pues las Atahonas tomaron el nombre de su dueño D. Jerónimo Burón”. Muy cerca de este lugar estaba la plaza de los trapos y “en ella esta la casa principal del mayorazgo de los señores Maldonados, condes del Águila; la que es grande y hermosa con buena portada de piedra mármol. Esta casa fue antes de D. Jerónimo Burón que dio nombre a la calle inmediata a quien, o a sus herederos la compraron los señores Maldonados”.

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En 1574 la Hermandad llegó a un acuerdo con los dominicos de Santa María de Monte-Sión para que, a cambio de la cesión de unos terrenos para construir una Capilla se comprometiesen a dar culto a la Virgen del Rosario que los frailes poseían. Esto, unido a que la devoción de la Virgen de Belén había decaído, produjo que algunos hermanos de la citada corporación decidiesen adoptar el culto a la Virgen del Rosario y procedieron a ceder, ya en 1585, su ermita a las monjas de la Encarnación que eran carmelitas de la primitiva observancia.

Sin embargo, la primera piedra del convento de Monte-Sión no fue colocada hasta el jueves 30 de agosto de 1576 por el Arzobispado de Sevilla, Don Cristóbal de Rojas Sandoval, concluyéndose las obras a mediados de 1601.

A los tres años de encontrarse la corporación en el Convento de Monte-Sión, el cinco de mayo de 1577, celebró un Cabildo General en el cual se acordó a la Comunidad de los Dominicos un trozo de terreno en el Compás del cenobio para edificar una Capilla: El día 2 de junio de 1577 comparecieron, ante el escribano público de Sevilla, Diego de la Barrera Farfán, por la Hermandad de la Oración en el Huerto, el Alcalde Periáñez; el alcalde segundo, Francisco Pedro de Mesa y Vasco de Perra, y por el Convento de Santa María de Monte-Sión el Prior, Fray Andrés Veeda, Domingo Méndez, Álvaro de Portichuelo, Juan de Soto Mayor, Juan de los Reyes, Pedro de la Torre y Diego de Buiza.

Mediante este acto jurídico la Comunidad de los Dominicos cedió a la Hermandad un trozo de terreno en el compás lindando con la parte del Evangelio del Monasterio, de unas diecisiete varas de ancho, para que edificasen una Capilla. La Hermandad se obligó a pagar 9.000 maravedíes al año cada cuatrimestre tres mil, durante tres años para abonar la totalidad de la deuda, y ligaron, al cumplimento de esta escritura, no solo los bienes de la corporación si no también los propios de los cofrades contratantes, mancomunadamente. La Hermandad se obligó a concluir la Capilla en tres años y los Dominicos se obligaron a decir Misa rezada todos los domingos, a razón de dos reales por misa.

La Hermandad había entrado en contacto con los dominicos con la finalidad de darle culto a la Virgen del Rosario, titular del Convento, que los frailes no podían realizar debido a una cláusula de la fundadora del cenobio y fue entonces cuando la corporación abandonó el culto a la Virgen de Belén, como antes dijimos, y lo cambio por la veneración a la Virgen del Rosario, adveración que se ha venerado desde entonces en el mismo lugar.

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En 1601, se concluyeron las obras del Convento Santa María de Monte-Sión que fue utilizado por la Hermandad de Nuestra Señora del Rosario hasta que, en 1604, estrenó capilla, que se había iniciado en mayo de 1577. Esta se labró aneja pero con acceso a parte, cuenta José Bermejo, para mayor comodidad e independencia, y para celebrar los actos particulares de Instituto, sin molestar a la Comunidad de Monte-Sión, si bien se servía de su templo en las mayores solemnidades. La capilla está situada entre el presbiterio de la iglesia del convento y el compás: no tiene mucha extensión, y si encuentra decorosamente preparada, con el pavimento de losas blancas y azules, una tribuna en forma de coro blanco, y un pequeñísimo cuarto en el hueco del muro de la iglesia que le sirve de Sacristía. Sin embargo, el propio Bermejo, añadió al final del capítulo que trata de la Hermandad de Nuestra Señora del Rosario, que tras inscribir la anterior noticia tuvo conocimiento de que la construcción de la Capilla fue costeada por la Señora Becerra concluyendo su obra en 1671, pero esta última ficha es dudosa sobre todo, si tenemos en cuenta el estilo arquitectónico de todos los elementos que la componen.

El 29 de abril de 1639, Matías F. Cardoso contrató con la Hermandad de Nuestra Señora del Rosario la relación de un retablo para su Capilla, y el día 2 de noviembre del mismo año, Domingo González concertó otro retablo, que se situaría en el lado de la Epístola, para colocar una imagen del Resucitado. Estos datos muestran que, por aquellos años la construcción de la Capilla ya había concluido, y que por tanto, el añadido, realizado por José Bermejo sobre la terminación de la Capilla en 1671, carece de fundamento.

El catorce de julio de 1697, la Capilla fue agregada de San Juan de Letrán de Roma, en tiempos del Papa Inocencio XII Pignatelli, por el que ostenta nuestra hermandad el título de Pontificea.

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La Capilla al principio del siglo XX presentaba un marcado carácter conventual, siendo su puerta pequeña, lo que impedía que los pasos pudiesen salir por ella. Con la reforma realizada en 1914, inaugurada oficialmente el 24 de octubre de 1915, se amplió la puerta.

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Se coronó la fachada con una sencilla espadaña y se colocó sobre la cornisa, un mármol rectangular en el cual aparecía la advocación de la Letanía correspondiente a la Titular de la cofradía Regina Sacrastissimi Rosarii.Por ello, en la Semana Santa de 1916 salió, por primera vez desde su capilla la procesión ya que antes lo hacían de la Iglesia de Santa María de Monte-Sión y salían por la puerta del compás.

 

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En agosto de 1927, la Comunidad Dominicana vende al Colegio de Notarios de Sevilla, la Iglesia del Convento de Santa María de Monte-Sión así como la dependencia del convento anexa a la misma. Desde ese momento la Hermandad deja de disfrutar de estas instalaciones, limitándose exclusivamente a lo que había sido Capilla de Nuestra Señora del Rosario, Ex convento de Monte-Sión y que desde entonces adquiere una total independencia.

En 1932, debido al mal estado de la capilla se trasladaron las imágenes a la Parroquia de San Martín y ello conllevó a que en los luctuosos sucesos de la Guerra Civil de 1936 fueron destruidos la Sagrada Imagen del Santísimo Cristo de la Salud, la de los Apóstoles y la totalidad de enseres, pasos, etc. al ser incendiado. Las Sagradas Imágenes del Señor Orando en el Huerto orando, la Santísima Virgen del Rosario y el Ángel no sufrieron daño alguno, debido a que fueron guardados y custodiados en la casa particular del entonces sacristán de San Martín.

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En diciembre de 1952, una vez terminadas las obras de consolidación y restauración de su Capilla propia de la calle Feria, el día catorce regresan desde la Iglesia Parroquial de San Martín las Imágenes Titulares de la Hermandad, y en ella, han permanecido hasta diciembre de 1999, en que para realizar obras de consolidación del artesonado del techo y otras reparaciones, durante 2 años, han sido trasladadas a la Iglesia Conventual del Monasterio del Espíritu Santo y realizando la estación de penitencia desde la Iglesia de San Juan de la Palma, sede de nuestra querida Hermandad de La Amargura.

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Desde 1604, que existe la Capilla de Nuestra Señora del Rosario en sus Misterios Dolorosos de Monte-Sión, siempre ha gozado de gran predicamento en el pueblo sevillano, que ha querido acercarse hasta ella, para rendir pleitesía y devoción a sus Sagradas Imágenes Titulares del Señor Orando en el Huerto, del Santísimo Cristo de la Salud y muy especialmente a la Virgen del Rosario, a quien en el discurrir de los siglos han llamado y conocido como la Reina y Señora de la calle de la Feria y de su barrio.

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Y así continúa en nuestros días, donde diariamente numerosos fieles y devotos acuden a la Capilla para orar y estar unos momentos a solas con las Benditas Imágenes de su devoción. Ni que decir tiene, la influencia de hermanos, hermanas y devotos que se dan cita en la celebración de los cultos y actos culturales que organiza en ella la Hermandad, llegando incluso, debido a sus dimensiones a tener que celebrar alguno de éstos con la puerta principal abierta, para que los que se encuentren en la calle, puedan también participar en las celebraciones.

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